La
columna vertebral constituye el eje central del cuerpo humano. Su diseño
estructural le permite cumplir múltiples funciones esenciales: brinda soporte
al cuerpo, permite la movilidad del tronco y protege a la médula espinal, que
forma parte del sistema nervioso central.
Está
compuesta por 33 vértebras, de las cuales 24 son móviles (7 cervicales, 12
torácicas y 5 lumbares) y 9 son fijas, fusionadas en dos estructuras: el sacro
(5 vértebras) y el cóccix (4 vértebras). Esta organización segmentada le otorga
al raquis una combinación única de rigidez y flexibilidad. (Hamill &
Knutzen, 1995).
Las
vértebras situadas entre el hueso occipital (en la base del cráneo) y el sacro
conforman el tramo móvil del raquis. Estas 24 piezas funcionan de manera
coordinada y secuencial para lograr una biomecánica eficiente y armónica. Esta
coordinación depende del correcto deslizamiento y alineación de cada uno de los
segmentos intervertebrales, lo cual permite una distribución equilibrada de las
cargas y una movilidad fluida.
Desde
el punto de vista funcional, la columna vertebral cumple tres roles clave:
-Aportar
rigidez estructural para soportar cargas axiales, especialmente en posición
erguida o durante actividades físicas.
-Proteger
las estructuras del sistema nervioso central, especialmente la médula espinal,
que discurre por el conducto raquídeo.
-Brindar
movilidad y flexibilidad al tronco, permitiendo movimientos de flexión,
extensión, rotación y lateralización.
(Kirby y Roberts, 1985; Panjabi, 1985;
Cuadrado y cols., 1993; Miralles y Puig, 1998).
Además,
la columna trabaja en estrecha relación con los discos intervertebrales, los
ligamentos y la musculatura profunda del tronco, los cuales actúan como
estabilizadores dinámicos. La pérdida de esta sinergia puede alterar la
mecánica normal y predisponer a disfunciones o patologías, como lumbalgias,
hernias discales o desequilibrios posturales crónicos.
Regiones de la columna
Región
cervical (7 vértebras, C1-C7)
Región
dorsal o torácica (12 vértebras, T1-T12)
Región
lumbar (5 vértebras, L1-L5)
Región
sacro-axial (5 vértebras, S1-S5)
Coxis
(4 vértebras)
Cada
región tiene características únicas que le confieren su función específica:
Cervical:
Conformada por 7 vértebras móviles, esta región permite la flexión, extensión,
inclinación lateral y rotación de la cabeza. También alberga las delicadas
estructuras del cuello, parte del tronco encefálico y la arteria vertebral que
irriga parte del contenido craneal.
Torácica:
Compuesta por 12 vértebras, la región torácica forma la parte media de la
columna. Ofrece estabilidad y protección a los órganos internos, como el
corazón y los pulmones, y facilita los movimientos de flexión y extensión. En
esta región se articulan las costillas. Lo que la hace menos móvil que las
lordosis.
Lumbar:
Con 5 vértebras, la región lumbar es la más grande y soporta la mayor parte del
peso corporal. Proporciona flexibilidad para actividades como la flexión hacia
adelante, la extensión hacia atrás y rotaciones.
Sacra
y Coccígea: Estas regiones inferiores están formadas por 9 vértebras
fusionadas, brindando estabilidad a la pelvis y sirviendo como punto de anclaje
para los músculos y ligamentos que sostienen la parte inferior del cuerpo.
La
columna vertebral está interconectada por discos intervertebrales,
articulaciones facetarias y ligamentos que trabajan en conjunto para mantener
la alineación y absorber el impacto durante el movimiento. Esto lo veremos más
adelante.
Lordosis
y cifosis
Las
curvaturas de la columna vertebral en el plano sagital (viéndola de costado) son
esenciales para su función y se dividen en cuatro curvas naturales:
Lordosis
cervical: Esta curva se encuentra en la región cervical (cuello) y es cóncava
hacía atrás. Ayuda a mantener el equilibrio manteniendo la horizontalidad de la
mirada y orienta los sentidos según ellos demanden de su movimiento.
Cifosis
torácica: La cifosis es una curva convexa hacia atrás que se encuentra en la
región torácica (parte superior de la espalda). Esta curvatura ayuda a proteger
los órganos internos vitales, como el corazón y los pulmones, y proporciona
estabilidad para mantener una postura erguida.
Lordosis
Lumbar: Ubicada en la región lumbar (parte baja de la espalda), esta curva se
dirige hacia adentro, similar a la lordosis cervical. La lordosis lumbar
soporta el peso del torso y ayuda a distribuirlo de manera uniforme a lo largo
de la columna vertebral.
Cifosis
sacra y coccígea: Estas curvas se encuentran en la región del sacro y del coxis.
Cuando
observamos la columna vertebral desde el plano frontal (es decir, de frente),
lo esperable es que no presente curvas. Cuanto más recta y simétrica sea, mejor
va a funcionar. Sin embargo, muchas veces, la lateralidad con la que escribimos
o realizamos distintos gestos motores puede generar una leve asimetría, y eso
puede derivar en una desviación de la columna. A este fenómeno lo llamamos
escoliosis.
Existen
escoliosis de tipo actitudinal (relacionadas con la postura) y estructurales
(asociadas a una modificación anatómica real). Las causas pueden ser múltiples:
desde discrepancias en la longitud de los miembros inferiores (la clásica
“pierna más corta”), hasta asimetrías en el tono muscular de base, que pueden
evaluarse con tests de posturología, acortamientos miofasciales y otras
variables.
Durante
mucho tiempo, estos factores no eran tenidos en cuenta. Cuando no se encontraba
una causa clara, la desviación era clasificada como “escoliosis idiopática”, es
decir, sin causa aparente. Hoy sabemos que las causas existen, y aunque la
genética influye, no lo determina todo. Por ejemplo, podemos heredar genes que
provoquen que un fémur sea más largo que el otro, pero si detectamos y tratamos
a tiempo esa diferencia, es posible evitar que ese niño o niña desarrolle una
escoliosis. Lo mismo sucede con los acortamientos miofasciales y las
diferencias en el tono muscular.
Estas
variables y cómo abordarlas serán desarrolladas más adelante.
Curvaturas
primarias y secundarias
Estas
curvaturas naturales se dividen en primarias y secundarias según sus
características estructurales de la columna en diferentes etapas del desarrollo
humano.
Curvaturas
primarias:
Las
curvaturas primarias son aquellas que están presentes al nacer y son las
curvaturas principales que se observan en la columna vertebral del feto. La
columna en este momento está en flexión y forma una gran ¨C¨
Las
cifosis primarias que se mantienen a lo largo de la vida incluyen la cifosis
torácica y la sacro-coxígea.
La
cifosis torácica se forma durante el desarrollo prenatal debido a la posición
fetal en la que la columna está flexionada hacia adelante.
La
cifósis sacro-coxígea se desarrolla debido a la forma de cuña de las vértebras
sacras y coxígeas que son un vestigio de la cola de cuando fuimos anfibios.
Algunos
autores agregan las cifosis occipital o craneana. Que si bien no son vertebras
al occipital muchos lo consideran C0 (cervical cero). Estas estructuras brindan
protección al encéfalo.
Estas
curvaturas primarias son esenciales para proporcionar espacio para los órganos
internos y para permitir el crecimiento y desarrollo adecuado del feto en el
útero.
Curvaturas
secundarias:
Las
curvaturas secundarias se desarrollan después del nacimiento a medida que el
bebé comienza a levantar la cabeza, sentarse, gatear y finalmente ponerse de
pie.
Incluyen
la lordosis cervical y la lordosis lumbar.
La
lordosis cervical se forma cuando el bebé comienza a sostener la cabeza y haciendo
el balconeo empieza a desarrollar la musculatura que sostiene la lordosis
cervical. Al desarrollarse los músculos que están en la nuca empiezan a tallar
la posición de las vértebras de manera que estas permitan desarrollar una
posición funcional de la cabeza, en un principio para explorar el mundo a
través del balconeo y poder captar más información del entorno. Y en segunda
instancia al poder sostener la cabeza le va a permitir pasar a cuadrupedia,
sedestación y luego a bipedestación. Todo esto hace que una parte de la columna
que era cóncava hacia delante pase a ser cóncava hacia atrás. Este es un claro
ejemplo de como la función condiciona la estructura, como el balconeo genera la
lordosis. Esto lo volveremos a ver porque la columna cervical no queda acá, sufre
modificaciones durante toda la vida. Y por el sedentarismo de nuestros días, el
uso de pantallas y de celulares es muy frecuente encontrar rectificaciones
(columna cervical recta) o incluso inversiones (columna cervical en cifosis
como cuando era un bebé). Se imaginarán que esta regresión en la columna, poco
tiene de bueno para quien lo padece.
La
lordosis lumbar se desarrolla cuando el bebé comienza a sentarse, gatear y
pararse. Empiezan a trabajar los músculos posteriores de la columna lumbar y a
generar activación de la zona media de la espalda (psoas, transversos
espinosos, abdominales, cuadrado lumbar, paravertebrales, entre otros). Esto
genera que se vaya conformando la lordosis en los chicos.
En
resumen, las curvaturas primarias son las curvaturas principales presentes al
nacer, mientras que las curvaturas secundarias se desarrollan después del
nacimiento a medida que el bebé alcanza hitos importantes en el desarrollo motor.
Estas curvaturas cambian durante la ontogenia para adaptarse a las necesidades
cambiantes del cuerpo a medida que crece y se desarrolla.
Más
curvas, más resistencia
Desde
el punto de vista de la ingeniería biomecánica, la disposición curvada de la
columna vertebral desempeña un papel crucial en su capacidad para resistir las
fuerzas externas. Como señaló Kapandji en 1981, la resistencia de una columna
se relaciona con el número de curvaturas presentes. Entonces la
ecuación sería N (número de curvas) al cuadrado y a ese resultado se le suma 1.
Esto significa que, cuanto mayor sea el número de curvaturas, mayor será la
resistencia de la columna.
Un
estudio realizado por Lapierre en 1996 respalda esta idea al afirmar que la
resistencia del raquis con tres curvaturas es aproximadamente diez veces mayor
que si la columna fuera completamente recta. Esta mayor resistencia es crucial
para proporcionar estabilidad y resistir las fuerzas de compresión axial que
actúan sobre la columna vertebral.
En
resumen, las curvas sagitales móviles de la columna vertebral no solo son una
característica anatómica, sino también una ingeniosa adaptación biomecánica que
aumenta la capacidad de la columna para resistir las fuerzas externas y
mantener la estabilidad estructural del cuerpo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario