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sábado, 15 de noviembre de 2025

Cómo funciona tu columna



La columna vertebral constituye el eje central del cuerpo humano. Su diseño estructural le permite cumplir múltiples funciones esenciales: brinda soporte al cuerpo, permite la movilidad del tronco y protege a la médula espinal, que forma parte del sistema nervioso central.

Está compuesta por 33 vértebras, de las cuales 24 son móviles (7 cervicales, 12 torácicas y 5 lumbares) y 9 son fijas, fusionadas en dos estructuras: el sacro (5 vértebras) y el cóccix (4 vértebras). Esta organización segmentada le otorga al raquis una combinación única de rigidez y flexibilidad. (Hamill & Knutzen, 1995).

Las vértebras situadas entre el hueso occipital (en la base del cráneo) y el sacro conforman el tramo móvil del raquis. Estas 24 piezas funcionan de manera coordinada y secuencial para lograr una biomecánica eficiente y armónica. Esta coordinación depende del correcto deslizamiento y alineación de cada uno de los segmentos intervertebrales, lo cual permite una distribución equilibrada de las cargas y una movilidad fluida.

Desde el punto de vista funcional, la columna vertebral cumple tres roles clave:

-Aportar rigidez estructural para soportar cargas axiales, especialmente en posición erguida o durante actividades físicas.

-Proteger las estructuras del sistema nervioso central, especialmente la médula espinal, que discurre por el conducto raquídeo.

-Brindar movilidad y flexibilidad al tronco, permitiendo movimientos de flexión, extensión, rotación y lateralización.

 (Kirby y Roberts, 1985; Panjabi, 1985; Cuadrado y cols., 1993; Miralles y Puig, 1998).

 

Además, la columna trabaja en estrecha relación con los discos intervertebrales, los ligamentos y la musculatura profunda del tronco, los cuales actúan como estabilizadores dinámicos. La pérdida de esta sinergia puede alterar la mecánica normal y predisponer a disfunciones o patologías, como lumbalgias, hernias discales o desequilibrios posturales crónicos.

 



Regiones de la columna

Región cervical (7 vértebras, C1-C7)

Región dorsal o torácica (12 vértebras, T1-T12)

Región lumbar (5 vértebras, L1-L5)

Región sacro-axial (5 vértebras, S1-S5)

Coxis (4 vértebras)

 

Cada región tiene características únicas que le confieren su función específica:

Cervical: Conformada por 7 vértebras móviles, esta región permite la flexión, extensión, inclinación lateral y rotación de la cabeza. También alberga las delicadas estructuras del cuello, parte del tronco encefálico y la arteria vertebral que irriga parte del contenido craneal.

Torácica: Compuesta por 12 vértebras, la región torácica forma la parte media de la columna. Ofrece estabilidad y protección a los órganos internos, como el corazón y los pulmones, y facilita los movimientos de flexión y extensión. En esta región se articulan las costillas. Lo que la hace menos móvil que las lordosis.

Lumbar: Con 5 vértebras, la región lumbar es la más grande y soporta la mayor parte del peso corporal. Proporciona flexibilidad para actividades como la flexión hacia adelante, la extensión hacia atrás y rotaciones.

Sacra y Coccígea: Estas regiones inferiores están formadas por 9 vértebras fusionadas, brindando estabilidad a la pelvis y sirviendo como punto de anclaje para los músculos y ligamentos que sostienen la parte inferior del cuerpo.

La columna vertebral está interconectada por discos intervertebrales, articulaciones facetarias y ligamentos que trabajan en conjunto para mantener la alineación y absorber el impacto durante el movimiento. Esto lo veremos más adelante.


 

Lordosis y cifosis


Las curvaturas de la columna vertebral en el plano sagital (viéndola de costado) son esenciales para su función y se dividen en cuatro curvas naturales:

Lordosis cervical: Esta curva se encuentra en la región cervical (cuello) y es cóncava hacía atrás. Ayuda a mantener el equilibrio manteniendo la horizontalidad de la mirada y orienta los sentidos según ellos demanden de su movimiento.

Cifosis torácica: La cifosis es una curva convexa hacia atrás que se encuentra en la región torácica (parte superior de la espalda). Esta curvatura ayuda a proteger los órganos internos vitales, como el corazón y los pulmones, y proporciona estabilidad para mantener una postura erguida.

Lordosis Lumbar: Ubicada en la región lumbar (parte baja de la espalda), esta curva se dirige hacia adentro, similar a la lordosis cervical. La lordosis lumbar soporta el peso del torso y ayuda a distribuirlo de manera uniforme a lo largo de la columna vertebral.

Cifosis sacra y coccígea: Estas curvas se encuentran en la región del sacro y del coxis.

Cuando observamos la columna vertebral desde el plano frontal (es decir, de frente), lo esperable es que no presente curvas. Cuanto más recta y simétrica sea, mejor va a funcionar. Sin embargo, muchas veces, la lateralidad con la que escribimos o realizamos distintos gestos motores puede generar una leve asimetría, y eso puede derivar en una desviación de la columna. A este fenómeno lo llamamos escoliosis.

 

Existen escoliosis de tipo actitudinal (relacionadas con la postura) y estructurales (asociadas a una modificación anatómica real). Las causas pueden ser múltiples: desde discrepancias en la longitud de los miembros inferiores (la clásica “pierna más corta”), hasta asimetrías en el tono muscular de base, que pueden evaluarse con tests de posturología, acortamientos miofasciales y otras variables.

 

Durante mucho tiempo, estos factores no eran tenidos en cuenta. Cuando no se encontraba una causa clara, la desviación era clasificada como “escoliosis idiopática”, es decir, sin causa aparente. Hoy sabemos que las causas existen, y aunque la genética influye, no lo determina todo. Por ejemplo, podemos heredar genes que provoquen que un fémur sea más largo que el otro, pero si detectamos y tratamos a tiempo esa diferencia, es posible evitar que ese niño o niña desarrolle una escoliosis. Lo mismo sucede con los acortamientos miofasciales y las diferencias en el tono muscular.

 

Estas variables y cómo abordarlas serán desarrolladas más adelante.

 

Curvaturas primarias y secundarias

Estas curvaturas naturales se dividen en primarias y secundarias según sus características estructurales de la columna en diferentes etapas del desarrollo humano.

 

Curvaturas primarias:

Las curvaturas primarias son aquellas que están presentes al nacer y son las curvaturas principales que se observan en la columna vertebral del feto. La columna en este momento está en flexión y forma una gran ¨C¨

Las cifosis primarias que se mantienen a lo largo de la vida incluyen la cifosis torácica y la sacro-coxígea.

La cifosis torácica se forma durante el desarrollo prenatal debido a la posición fetal en la que la columna está flexionada hacia adelante.

La cifósis sacro-coxígea se desarrolla debido a la forma de cuña de las vértebras sacras y coxígeas que son un vestigio de la cola de cuando fuimos anfibios.

Algunos autores agregan las cifosis occipital o craneana. Que si bien no son vertebras al occipital muchos lo consideran C0 (cervical cero). Estas estructuras brindan protección al encéfalo.

Estas curvaturas primarias son esenciales para proporcionar espacio para los órganos internos y para permitir el crecimiento y desarrollo adecuado del feto en el útero.

 

Curvaturas secundarias:

Las curvaturas secundarias se desarrollan después del nacimiento a medida que el bebé comienza a levantar la cabeza, sentarse, gatear y finalmente ponerse de pie.

Incluyen la lordosis cervical y la lordosis lumbar.

La lordosis cervical se forma cuando el bebé comienza a sostener la cabeza y haciendo el balconeo empieza a desarrollar la musculatura que sostiene la lordosis cervical. Al desarrollarse los músculos que están en la nuca empiezan a tallar la posición de las vértebras de manera que estas permitan desarrollar una posición funcional de la cabeza, en un principio para explorar el mundo a través del balconeo y poder captar más información del entorno. Y en segunda instancia al poder sostener la cabeza le va a permitir pasar a cuadrupedia, sedestación y luego a bipedestación. Todo esto hace que una parte de la columna que era cóncava hacia delante pase a ser cóncava hacia atrás. Este es un claro ejemplo de como la función condiciona la estructura, como el balconeo genera la lordosis. Esto lo volveremos a ver porque la columna cervical no queda acá, sufre modificaciones durante toda la vida. Y por el sedentarismo de nuestros días, el uso de pantallas y de celulares es muy frecuente encontrar rectificaciones (columna cervical recta) o incluso inversiones (columna cervical en cifosis como cuando era un bebé). Se imaginarán que esta regresión en la columna, poco tiene de bueno para quien lo padece.

La lordosis lumbar se desarrolla cuando el bebé comienza a sentarse, gatear y pararse. Empiezan a trabajar los músculos posteriores de la columna lumbar y a generar activación de la zona media de la espalda (psoas, transversos espinosos, abdominales, cuadrado lumbar, paravertebrales, entre otros). Esto genera que se vaya conformando la lordosis en los chicos.

En resumen, las curvaturas primarias son las curvaturas principales presentes al nacer, mientras que las curvaturas secundarias se desarrollan después del nacimiento a medida que el bebé alcanza hitos importantes en el desarrollo motor. Estas curvaturas cambian durante la ontogenia para adaptarse a las necesidades cambiantes del cuerpo a medida que crece y se desarrolla.

 

Más curvas, más resistencia

Desde el punto de vista de la ingeniería biomecánica, la disposición curvada de la columna vertebral desempeña un papel crucial en su capacidad para resistir las fuerzas externas. Como señaló Kapandji en 1981, la resistencia de una columna se relaciona con el número de curvaturas presentes. Entonces la ecuación sería N (número de curvas) al cuadrado y a ese resultado se le suma 1. Esto significa que, cuanto mayor sea el número de curvaturas, mayor será la resistencia de la columna.

Un estudio realizado por Lapierre en 1996 respalda esta idea al afirmar que la resistencia del raquis con tres curvaturas es aproximadamente diez veces mayor que si la columna fuera completamente recta. Esta mayor resistencia es crucial para proporcionar estabilidad y resistir las fuerzas de compresión axial que actúan sobre la columna vertebral.

 

En resumen, las curvas sagitales móviles de la columna vertebral no solo son una característica anatómica, sino también una ingeniosa adaptación biomecánica que aumenta la capacidad de la columna para resistir las fuerzas externas y mantener la estabilidad estructural del cuerpo.

 


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