AYUDO A PERSONAS, DEPORTISTAS Y EMPRESAS / CURSOS Y TALLERES / CONSULTAS PRESENCIALES Y VIRTUALES / MEDIOS @tnconbienestar Info 馃寪 www.eladiovecchi.com

jueves, 17 de septiembre de 2026

¿Correr desgasta las rodillas? Qu茅 dice realmente la ciencia

Durante a帽os se instal贸 la idea de que correr, por tratarse de una actividad de impacto, termina inevitablemente “desgastando” las articulaciones. La explicaci贸n parece intuitiva: si en cada paso la rodilla recibe una carga, miles y miles de impactos deber铆an deteriorarla con el tiempo. Sin embargo, cuando se analiza la evidencia cient铆fica, la relaci贸n entre running y artrosis resulta bastante m谩s compleja.



Una revisi贸n sistem谩tica publicada en 2023 por Dhillon y colaboradores reuni贸 17 estudios que incluyeron 7.194 corredores y 6.947 no corredores. Los investigadores analizaron radiograf铆as, resonancias magn茅ticas y s铆ntomas cl铆nicos. En conjunto, no encontraron diferencias significativas entre corredores y no corredores en distintos indicadores radiol贸gicos de artrosis ni en el espesor del cart铆lago. De hecho, el dolor de rodilla fue m谩s frecuente entre quienes no corr铆an. Los autores concluyeron que, al menos en el seguimiento disponible, correr no se asociaba con un empeoramiento de los signos cl铆nicos o radiol贸gicos de artrosis de rodilla.


¿Y qu茅 pasa cuando aumentamos los kil贸metros?

Esta es probablemente una de las preguntas m谩s interesantes. ¿Existe un punto a partir del cual acumular kil贸metros empieza a deteriorar la articulaci贸n?

Burfield, Sayers y Buhmann, en una revisi贸n sistem谩tica y metaan谩lisis publicada en Physical Therapy in Sport en 2023, analizaron la relaci贸n entre el volumen semanal de running y la prevalencia de artrosis de rodilla. Los corredores fueron clasificados seg煤n diferentes vol煤menes semanales, incluyendo un grupo que superaba los 48 kil贸metros por semana. El an谩lisis no encontr贸 una prevalencia significativamente mayor de artrosis de rodilla en los grupos que acumulaban m谩s kil贸metros respecto de los controles. Los propios investigadores, sin embargo, se帽alan que hacen falta grandes estudios prospectivos para comprender mejor la relaci贸n entre volumen y artrosis a largo plazo.



Esto es importante: no podemos concluir que cuantos m谩s kil贸metros corramos, mejor, pero tampoco parece correcto asumir que acumular kil贸metros conduce inevitablemente a la artrosis.

La dosis parece importar

Uno de los trabajos m谩s interesantes para entender esta relaci贸n fue el metaan谩lisis de Alentorn-Geli y colaboradores, publicado en Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy. Incluy贸 25 estudios y 125.810 personas.

Los resultados llaman la atenci贸n: la prevalencia de artrosis de cadera o rodilla fue de aproximadamente 3,5% entre los corredores recreativos, frente al 10,2% en el grupo control y al 13,3% entre corredores competitivos.

Estos n煤meros no significan que correr de manera recreativa prevenga necesariamente la artrosis ni que el running competitivo la provoque. Una asociaci贸n no demuestra causa y efecto. Los propios autores se帽alan que pueden intervenir otros factores, entre ellos las lesiones previas, y que no pudieron establecer causalidad.



Pero s铆 dejan un concepto interesante: la relaci贸n entre ejercicio y salud articular no parece responder a una l贸gica lineal de “m谩s impacto = m谩s desgaste”.

El cuerpo no es una m谩quina que simplemente se desgasta

Una de las claves est谩 en comprender que los tejidos biol贸gicos son capaces de responder a los est铆mulos que reciben.

Huesos, m煤sculos, tendones y las distintas estructuras articulares est谩n sometidos constantemente a fuerzas mec谩nicas. La respuesta depende, entre otras cosas, de la magnitud, direcci贸n y duraci贸n de esas fuerzas, as铆 como de caracter铆sticas propias de cada persona y del entrenamiento. La literatura sobre running y artrosis justamente plantea una relaci贸n dependiente de m煤ltiples factores y no simplemente del n煤mero de impactos acumulados.

Por eso, una frase sencilla puede ayudar a entenderlo:

Carga no es necesariamente da帽o.

Una carga adecuada puede constituir un est铆mulo al cual el organismo responde. El problema puede aparecer cuando la carga supera la capacidad de adaptaci贸n y recuperaci贸n del tejido, especialmente frente a aumentos bruscos del volumen o de la intensidad, lesiones previas u otros factores individuales.

Entonces, ¿correr hace bien o hace mal para las articulaciones?

Probablemente esa no sea la mejor pregunta.

La evidencia disponible permite afirmar con bastante tranquilidad que el running recreativo no se asocia, en general, con una mayor prevalencia de artrosis de rodilla. Al mismo tiempo, existen datos que justifican ser m谩s prudentes cuando hablamos de running competitivo, exposiciones muy prolongadas y cargas elevadas.

Por eso, m谩s que demonizar el impacto, hay que prestar atenci贸n a la dosis y a la progresi贸n del entrenamiento.

Aumentar los kil贸metros y la intensidad de manera gradual, respetar los tiempos de recuperaci贸n y contemplar antecedentes de lesiones permite individualizar mejor las cargas. Cuando existen molestias, lesiones previas o dificultades recurrentes, una evaluaci贸n cl铆nica y, cuando corresponda, de la mec谩nica de carrera puede aportar informaci贸n 煤til para orientar el entrenamiento.

En definitiva, no se trata solamente de cu谩nto corr茅s.

Se trata de c贸mo corr茅s, c贸mo progres谩s y c贸mo te recuper谩s.

Porque cuando hablamos de ejercicio y adaptaci贸n, muchas veces la clave est谩 en encontrar la dosis justa.

Estudios citados

  • Dhillon J. et al. (2023). Effects of Running on the Development of Knee Osteoarthritis: An Updated Systematic Review at Short-Term Follow-up. Orthopaedic Journal of Sports Medicine. Ver estudio
  • Burfield M., Sayers M., Buhmann R. (2023). The association between running volume and knee osteoarthritis prevalence: A systematic review and meta-analysis. Physical Therapy in Sport. Ver estudio
  • Alentorn-Geli E. et al. (2017). The Association of Recreational and Competitive Running With Hip and Knee Osteoarthritis: A Systematic Review and Meta-analysis. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy. Ver estudio

jueves, 10 de septiembre de 2026

Reserva funcional y fragilidad

Si hay un concepto que permite entender la salud en profundidad, ese es la reserva funcional. Sin embargo, para dimensionar realmente su importancia, no alcanza con definirla: es necesario comprender c贸mo se construye, c贸mo se pierde y qu茅 sucede cuando ese margen comienza a reducirse.


La reserva funcional es, en esencia, la capacidad del organismo para responder ante una demanda. Es el margen de maniobra que tiene el cuerpo entre lo m铆nimo necesario para sostener la vida cotidiana y el m谩ximo rendimiento que puede desplegar cuando se lo exige. Ese “espacio disponible” es lo que permite adaptarse, recuperarse y sostener el equilibrio frente a los cambios. En t茅rminos pr谩cticos, no es lo mismo poder realizar una actividad que tener suficiente capacidad para hacerla sin que eso comprometa al sistema. Esa diferencia, muchas veces invisible, es la que define la resiliencia biol贸gica.

Podemos pensarlo de manera concreta: levantarse de una silla, subir una escalera o caminar algunas cuadras requieren un nivel b谩sico de funci贸n. Pero correr, reaccionar ante un tropiezo, recuperarse de una enfermedad o tolerar una cirug铆a implican un nivel superior de exigencia. La diferencia entre poder responder o no ante esas situaciones depende, en gran medida, de la reserva funcional disponible.


 

La l贸gica de la reserva: cu谩nto margen tiene el sistema

Una forma clara de entender este concepto es imaginar un tanque de nafta. El funcionamiento cotidiano del cuerpo —respirar, caminar, pensar, mantener la postura— consume una cantidad m铆nima de energ铆a que podr铆amos considerar el “consumo basal”. Sin embargo, la vida real no ocurre en reposo. Constantemente aparecen demandas adicionales: una infecci贸n, una lesi贸n, una noche sin dormir, una situaci贸n de estr茅s o incluso un cambio emocional. Cada uno de estos est铆mulos exige al organismo un esfuerzo extra.

Cuando el tanque est谩 lleno, esas demandas se absorben sin mayores consecuencias. El sistema responde, se adapta y vuelve al equilibrio. Pero cuando el nivel de reserva es bajo, cualquier exigencia adicional puede generar una falla. No porque el est铆mulo sea extraordinario, sino porque el margen es insuficiente. En la pr谩ctica cl铆nica, esto se observa con frecuencia: no es el evento en s铆 lo que desestabiliza al organismo, sino la falta de recursos para afrontarlo.


 

El subibaja biol贸gico: reserva funcional y fragilidad

La relaci贸n entre reserva funcional y fragilidad puede entenderse como un subibaja din谩mico. A medida que la reserva funcional aumenta, la fragilidad disminuye; cuando la reserva se reduce, la fragilidad aumenta. No se trata de procesos independientes, sino de dos expresiones de un mismo sistema.

En un extremo del subibaja se encuentra un organismo con alta capacidad de adaptaci贸n, caracterizado por buena fuerza muscular, adecuada capacidad aer贸bica, equilibrio, coordinaci贸n y estabilidad neuroendocrina. En el otro extremo aparece un sistema con menor capacidad de respuesta, con p茅rdida de fuerza, menor resistencia, alteraciones del equilibrio, mayor vulnerabilidad al estr茅s y menor capacidad de recuperaci贸n.

La fragilidad no es simplemente “estar d茅bil” ni puede reducirse a una cuesti贸n de edad. Es un estado fisiol贸gico en el que el organismo pierde margen de respuesta y se vuelve m谩s vulnerable frente a factores de estr茅s, tal como lo describe el fenotipo de fragilidad de Fried et al. (2001). En algunos contextos puede hablarse de fragilidad etaria para referirse a su asociaci贸n con el envejecimiento, pero es importante entender que la fragilidad es, ante todo, una condici贸n funcional y no exclusivamente cronol贸gica.

 

 

 

 

C贸mo se pierde la reserva funcional

La reserva funcional es un proceso progresivo, se construye a partir de h谩bitos sostenidos en el tiempo. El cuerpo no permanece igual ante la falta de est铆mulo: se adapta hacia abajo, reduciendo su capacidad porque deja de necesitarla.

El sedentarismo disminuye la capacidad aer贸bica, la fuerza y la coordinaci贸n; la falta de carga mec谩nica reduce la densidad 贸sea y deteriora la calidad del cart铆lago; el estr茅s sostenido sin recuperaci贸n altera la regulaci贸n neuroendocrina; el sue帽o insuficiente compromete los procesos de reparaci贸n y adaptaci贸n; y la alimentaci贸n inadecuada limita la disponibilidad energ茅tica y afecta la funci贸n metab贸lica. La evidencia es clara en este sentido: la inactividad f铆sica constituye un factor de riesgo mayor para enfermedades cr贸nicas y mortalidad (Lee et al., 2012, The Lancet).

En todos estos casos, el organismo no se mantiene, sino que pierde margen. Y esa p茅rdida de margen es, precisamente, el inicio del camino hacia la fragilidad.

 

C贸mo se construye la reserva funcional

La buena noticia es que este proceso es reversible en gran medida. El sistema humano es pl谩stico y responde al est铆mulo adecuado incluso en edades avanzadas. La reserva funcional se construye a partir de la exposici贸n progresiva a demandas que obligan al organismo a adaptarse.

El ejercicio aer贸bico mejora la eficiencia cardiovascular y la capacidad de transporte de ox铆geno; el entrenamiento de fuerza incrementa la masa muscular, mejora la estabilidad articular y aumenta la capacidad de respuesta ante demandas f铆sicas; los ejercicios de equilibrio y coordinaci贸n optimizan la integraci贸n neuromuscular; el descanso adecuado permite consolidar las adaptaciones; y la gesti贸n del estr茅s contribuye a mantener la estabilidad del sistema nervioso.

Un ejemplo simple permite entenderlo con claridad: una persona que entrena fuerza no solo mejora su rendimiento en el gimnasio, sino que ampl铆a su capacidad para resolver situaciones cotidianas como levantarse de una silla, subir escaleras o evitar una ca铆da. En otras palabras, aumenta su reserva funcional para la vida real.

 

Fragilidad en la vida cotidiana: cuando el margen desaparece

La fragilidad se vuelve evidente cuando ese margen de seguridad se pierde. En ese contexto, situaciones que en un organismo con alta reserva ser铆an f谩cilmente toleradas pueden tener consecuencias significativas.

Una ca铆da que en otra persona no tendr铆a consecuencias puede generar una fractura en alguien con baja reserva funcional. Esto no ocurre de manera aislada, sino como resultado de un proceso: la falta de actividad f铆sica reduce la carga mec谩nica sobre el hueso, favoreciendo la p茅rdida de densidad mineral y el desarrollo de osteoporosis; al mismo tiempo, la disminuci贸n de la fuerza muscular y del control neuromotor deteriora el equilibrio, aumentando el riesgo de ca铆das. La combinaci贸n de huesos m谩s fr谩giles y peor control postural crea el escenario perfecto para una fractura de cadera.

De manera similar, una infecci贸n leve puede derivar en una internaci贸n en una persona con baja reserva funcional. La falta de actividad f铆sica, el mal descanso, el estr茅s cr贸nico y una alimentaci贸n inadecuada impactan sobre el sistema inmune, reduciendo la capacidad de respuesta frente a agentes infecciosos (Nieman & Wentz, 2019). En este contexto, lo que para un organismo entrenado ser铆a un evento transitorio puede transformarse en una complicaci贸n mayor.

Las cirug铆as tambi茅n ponen en evidencia este fen贸meno. Dos pacientes pueden someterse al mismo procedimiento, pero tener evoluciones completamente diferentes. Quien posee mayor reserva funcional tolera mejor el estr茅s quir煤rgico, se moviliza antes y se recupera m谩s r谩pido, mientras que quien presenta fragilidad puede tener complicaciones prolongadas, precisamente por la falta de recursos fisiol贸gicos para sostener el proceso de recuperaci贸n.

Incluso en el plano emocional, la reserva funcional cumple un rol determinante. Un cambio emocional puede desencadenar una desregulaci贸n significativa en un organismo con baja capacidad de adaptaci贸n. La actividad f铆sica regular y una adecuada nutrici贸n influyen directamente en la s铆ntesis y regulaci贸n de neurotransmisores como la serotonina, la dopamina y las endorfinas, asociados al bienestar y la estabilidad emocional (Meeusen & De Meirleir, 1995). Cuando estos sistemas no est谩n estimulados, la capacidad de respuesta frente al estr茅s emocional se reduce, aumentando la vulnerabilidad.

En todos estos ejemplos, el problema no es el est铆mulo en s铆, sino la incapacidad del organismo para adaptarse.

 

La clave: construir margen

Si hay una idea central en todo este cap铆tulo es que la salud es, en esencia, margen. Margen para adaptarse, para recuperarse y para sostenerse frente a lo inesperado. La reserva funcional representa ese margen, mientras que la fragilidad expresa su p茅rdida.

Por eso, el objetivo no deber铆a limitarse a evitar la enfermedad, sino a construir un organismo con suficiente capacidad para enfrentar los desaf铆os inevitables de la vida. En definitiva, la salud no es solo lo que heredamos ni lo que muestran los estudios cl铆nicos, sino lo que el cuerpo es capaz de hacer cuando realmente lo necesita. Y esa capacidad —din谩mica, adaptable y entrenable— constituye el verdadero capital biol贸gico.

 

Referencias bibliogr谩ficas

Fried LP et al. (2001). Frailty in older adults: evidence for a phenotype. Journal of Gerontology.

Lee IM et al. (2012). Effect of physical inactivity on major non-communicable diseases. The Lancet.

Nieman DC, Wentz LM (2019). The compelling link between physical activity and the body's defense system. Journal of Sport and Health Science.

Meeusen R, De Meirleir K (1995). Exercise and brain neurotransmission. Sports Medicine.

Cannon WB (1932). The Wisdom of the Body.

Sterling P (2012). Allostasis and predictive regulation.

 

 

 

lunes, 17 de agosto de 2026

La salud como camino

Vivimos como si la salud fuera algo que se tiene o no se tiene. Como si fuera una foto: hoy estoy bien, ma帽ana estoy mal. Pero la salud no es una imagen fija. Es una pel铆cula en movimiento constante.

El cuerpo no se “apaga” de un d铆a para el otro. Tampoco se construye en un solo acto. Se va moldeando, adaptando y transformando todos los d铆as a partir de lo que hacemos… y tambi茅n de lo que dejamos de hacer.

Pensalo as铆: cada sistema de nuestro cuerpo funciona bajo una l贸gica de uso. Aquello que se estimula, se mantiene. Aquello que se desaf铆a, mejora. Pero aquello que se deja de usar, se pierde.

No es una met谩fora. Es biolog铆a.

Los m煤sculos se debilitan cuando no se activan. Los huesos pierden densidad cuando no reciben carga. El sistema cardiovascular pierde eficiencia cuando no se lo exige. El equilibrio se deteriora cuando dejamos de movernos con variedad. Incluso la mente —la atenci贸n, la memoria, la capacidad de adaptaci贸n— responde a esta misma l贸gica.

El cuerpo no castiga. El cuerpo se adapta.

Y esa es, quiz谩s, una de las claves m谩s importantes para entender la salud. Porque no siempre sentimos de inmediato las consecuencias de lo que hacemos. Podemos pasar a帽os acumulando peque帽as decisiones que parecen inofensivas: movernos menos, dormir peor, comer apurados, vivir acelerados, respirar mal o sostener un nivel constante de estr茅s.

Nada de eso “rompe” el sistema de un d铆a para el otro. Pero, lentamente, lo va modificando.

Hasta que un d铆a aparece el s铆ntoma.

Y entonces sentimos que “algo pas贸”. Como si todo hubiera empezado en ese momento. Sin embargo, muchas veces ese s铆ntoma es apenas la parte visible de un proceso silencioso que viene ocurriendo desde hace tiempo.

Ah铆 es donde solemos llegar tarde. Reaccionamos cuando el cuerpo grita, pero no cuando susurra. Ignoramos las se帽ales tempranas y reci茅n actuamos cuando el malestar se vuelve evidente.

Tal vez por eso necesitemos cambiar nuestra manera de pensar la salud. Dejar de verla como algo que se pierde de golpe y empezar a entenderla como algo que se construye —o se deteriora— todos los d铆as.

El m茅dico y antrop贸logo espa帽ol Pedro La铆n Entralgo dec铆a que la salud no deb铆a entenderse simplemente como ausencia de enfermedad, sino como la capacidad del organismo para responder y luchar frente a las agresiones de la vida. Esa idea, profundamente humana y biol贸gica al mismo tiempo, sigue teniendo una enorme vigencia.

Porque vivir implica adaptarse constantemente: a infecciones, al estr茅s, al envejecimiento, a los cambios emocionales, a las demandas del entorno y tambi茅n a nuestras propias decisiones cotidianas.

Si hay algo que la fisiolog铆a, la neurociencia y la biolog铆a adaptativa nos ense帽an es que el cuerpo siempre est谩 respondiendo a lo que hacemos con 茅l.

Si lo usamos con est铆mulos adecuados, se fortalece. Si lo llevamos permanentemente por encima de sus l铆mites, se deteriora. Y si dejamos de usarlo, pierde capacidades.

Por eso hablar de salud no es hablar de perfecci贸n. Es hablar de procesos, de h谩bitos y de peque帽as decisiones sostenidas en el tiempo.

Y ac谩 aparece otra idea importante: m谩s no siempre es mejor.

Vivimos en una 茅poca en la que los extremos parecen tener m谩s atractivo. Los algoritmos premian las dietas extremas, los entrenamientos al l铆mite, las posturas radicales y las soluciones inmediatas. Todo parece tener que ser intenso, r谩pido y extraordinario para llamar nuestra atenci贸n.

Frente a eso, la moderaci贸n, la pausa y el discernimiento pueden parecer aburridos. Pero es justamente ah铆, en lo menos ruidoso, donde muchas veces empieza la verdadera construcci贸n del bienestar.

Lo extraordinario seduce, pero lo ordinario construye.

No necesitamos entrenamientos heroicos durante unas pocas semanas si despu茅s no podemos sostenerlos. Tampoco necesitamos una alimentaci贸n perfecta durante diez d铆as para luego abandonarla. Ni vivir obsesionados con cada indicador de salud.

Necesitamos encontrar una dosis que podamos sostener.

La dosis justa de movimiento. La dosis justa de esfuerzo. La dosis justa de descanso. La dosis justa de alimentaci贸n, de trabajo y tambi茅n de pausa.

Porque incluso aquello que nos hace bien puede dejar de hacerlo cuando supera nuestra capacidad de adaptaci贸n. El ejercicio es un buen ejemplo: el est铆mulo adecuado fortalece m煤sculos, huesos y sistema cardiovascular; pero cuando la carga supera de manera constante nuestra capacidad de recuperaci贸n, puede terminar generando el efecto contrario.

Por eso el equilibrio no significa quedarse quieto ni vivir en un punto neutro. El equilibrio es din谩mico. Se construye todos los d铆as.

Requiere flexibilidad para ajustar y firmeza para sostener. A veces implica hacer un poco m谩s y otras veces saber hacer menos. A veces desafiar al cuerpo y otras permitirle recuperarse.

Los extremos son seductores porque ofrecen certezas y aparentes caminos r谩pidos. Pero en salud, lo r谩pido rara vez es lo duradero.

Como dec铆a Voltaire: “Lo perfecto es enemigo de lo bueno”.

Y quiz谩s pocas ideas sean tan aplicables al cuidado de nuestra salud. Porque lo que transforma no es aquello que hacemos de manera perfecta durante un per铆odo corto, sino aquello que somos capaces de repetir durante a帽os.

Caminar. Movernos. Entrenar fuerza. Dormir mejor. Alimentarnos de manera adecuada. Recuperarnos. Aprender cosas nuevas. Mantener v铆nculos. Gestionar el estr茅s. Darle al cuerpo desaf铆os acordes a nuestras posibilidades.

Nada de eso, visto de manera aislada, parece extraordinario.

Pero cuando esas peque帽as decisiones se acumulan durante meses y a帽os, empiezan a modificar nuestra capacidad f铆sica, metab贸lica, cardiovascular y tambi茅n nuestra forma de envejecer.

Por eso quiz谩s la pregunta no deber铆a ser solamente: ¿estoy sano o estoy enfermo?

Podr铆amos hacernos otra:

¿Qu茅 estoy haciendo hoy para conservar las capacidades que quiero tener ma帽ana?

Porque muchas veces pensamos que dejamos de hacer determinadas cosas porque envejecemos. Pero tambi茅n existe el camino inverso: envejecemos con menos capacidades porque progresivamente dejamos de hacerlas.

El m煤sculo que no usamos pierde fuerza. La articulaci贸n que dejamos de mover pierde movilidad. El equilibrio que no desafiamos se deteriora. La capacidad cardiovascular que no estimulamos disminuye.

Pero tambi茅n ocurre lo contrario.

Cuando volvemos a estimular al organismo de manera progresiva y adecuada, el cuerpo responde. Se adapta. Aprende. Recupera capacidades.

Esa posibilidad de adaptaci贸n es una de las herramientas m谩s poderosas que tenemos.

Por eso cuidar la salud no deber铆a empezar solamente cuando aparece una enfermedad, un dolor o una limitaci贸n. Empieza mucho antes. Empieza en esas peque帽as decisiones que repetimos todos los d铆as, justamente cuando sentimos que “no pasa nada”.

Porque la salud no se construye en un acto extraordinario. Tampoco suele perderse por una 煤nica decisi贸n.

Se construye en el tiempo.

En lo que hacemos. En lo que repetimos. En lo que elegimos sostener.

Lo extraordinario seduce, pero lo ordinario construye.

Y tal vez esa sea otra forma de pensar la salud: no como un estado que tenemos que alcanzar, sino como un camino que recorremos todos los d铆as.

mi茅rcoles, 12 de agosto de 2026

Por qu茅 es importante que los tobillos tengan buena dorsiflexi贸n

 ¿Por qu茅 es tan importante la dorsiflexi贸n del tobillo para correr? 馃弮‍♂️

La dorsiflexi贸n es el movimiento que hacemos cuando acercamos el empeine hacia la pierna, llevando la punta del pie hacia arriba.

En el running necesitamos una buena movilidad del tobillo para absorber y transmitir mejor las cargas, facilitar el avance de la tibia sobre el pie y lograr una mec谩nica de carrera m谩s eficiente.

Cuando la dorsiflexi贸n est谩 limitada, el cuerpo muchas veces busca compensaciones en otras zonas, como el pie, la rodilla o la cadera.

Dos m煤sculos tienen un papel importante:

馃憠 S贸leo: trabajar su flexibilidad puede favorecer la dorsiflexi贸n, especialmente cuando hacemos el movimiento con la rodilla flexionada.

馃憠 Tibial anterior: fortalecerlo mejora el control de la dorsiflexi贸n y ayuda a levantar el pie durante la fase de balanceo de la carrera.

¿C贸mo podemos trabajarlos?

馃帴 Mir谩 el video: te mostramos ejercicios simples para mejorar la movilidad del tobillo, trabajar el s贸leo y fortalecer el tibial anterior.



Una buena carrera tambi茅n se construye desde los pies.

Tendinosis de aquiles

 

La tendinosis del tend贸n de Aquiles es una lesi贸n por sobrecarga cr贸nica. A diferencia de la tendinitis, no predomina la inflamaci贸n, sino cambios degenerativos en la estructura del tend贸n: desorganizaci贸n de las fibras de col谩geno, aumento de la sustancia fundamental y, en algunos casos, crecimiento de peque帽os vasos sangu铆neos y nervios (neovascularizaci贸n).

 



¿Por qu茅 aparece?

Se produce cuando la carga que recibe el tend贸n supera su capacidad de adaptaci贸n durante un tiempo prolongado.

 

Factores frecuentes:

-Aumento brusco del volumen o la intensidad del entrenamiento.

-Cambios en el calzado o en la superficie de entrenamiento.

-Acortamientos mio-fasciales en la cadena posterior.

-D茅ficit de fuerza del tr铆ceps sural (gemelos y s贸leo).

-Alteraciones biomec谩nicas (aunque muchas veces no son la causa principal).

-Edad (es m谩s frecuente despu茅s de los 35-40 a帽os).

-Obesidad, diabetes, tabaquismo o uso de algunos antibi贸ticos (fluoroquinolonas).

 

S铆ntomas

-Dolor en el tend贸n al comenzar la actividad.

-El dolor puede disminuir durante el ejercicio y reaparecer al finalizar.

-Rigidez matutina.

-Dolor al subir escaleras, correr o realizar saltos.

-Engrosamiento del tend贸n en algunos casos.

-Diagn贸stico

Se basa principalmente en la evaluaci贸n cl铆nica.

La ecograf铆a y la resonancia magn茅tica pueden mostrar engrosamiento del tend贸n y cambios estructurales, aunque la imagen no siempre se correlaciona con el dolor. Es posible encontrar tendones con alteraciones estructurales en personas sin s铆ntomas.

 

Tratamiento

No existe un 煤nico tratamiento que sea eficaz para todos los pacientes con tendinopat铆a del tend贸n de Aquiles. El abordaje debe ser individualizado, identificando y tratando los factores que predisponen a la sobrecarga del tend贸n.

Desde mi experiencia cl铆nica, el tratamiento m谩s efectivo consiste en abordar primero las causas que favorecieron el desarrollo de la lesi贸n y, posteriormente, estimular la reparaci贸n del tejido mientras se mejora progresivamente su capacidad para soportar carga.

 

1. Identificar y corregir las causas

Antes de centrarse exclusivamente en el tend贸n, es importante evaluar qu茅 factores pudieron haber aumentado la carga mec谩nica sobre 茅l. Entre los m谩s frecuentes se encuentran:

-Alteraciones biomec谩nicas del miembro inferior.

-D茅ficits en la distribuci贸n de las cargas durante la marcha o la carrera.

-Asimetr铆as en el tono muscular de base.

-Acortamientos miofasciales.

-D茅ficit de movilidad del tobillo.

-Disminuci贸n de la fuerza del tr铆ceps sural, gl煤teos y musculatura estabilizadora.

-Errores en la planificaci贸n del entrenamiento.

Cuando est谩n indicadas, las plantillas ortop茅dicas personalizadas pueden contribuir a optimizar la biomec谩nica y reducir las cargas excesivas sobre el tend贸n.

Desde el enfoque posturol贸gico, los est铆mulos neurosensoriales, como las plantillas posturales o neurosensoriales, buscan mejorar el tono muscular de base y la organizaci贸n del movimiento, favoreciendo una distribuci贸n m谩s eficiente de las cargas. La evidencia cient铆fica espec铆fica para esta indicaci贸n a煤n es limitada, por lo que su utilizaci贸n debe individualizarse.

 

2. Favorecer la reparaci贸n del tend贸n

Una vez corregidos o minimizados los factores que originaron la sobrecarga, pueden emplearse herramientas destinadas a favorecer la recuperaci贸n del tejido.

Entre ellas se encuentran:

-Microelectr贸lisis Percut谩nea (MEP), cuyo objetivo es estimular los procesos biol贸gicos de reparaci贸n y reorganizaci贸n del tend贸n.

-Ondas de choque extracorp贸reas, que pueden contribuir a disminuir el dolor y mejorar la funci贸n, especialmente cuando se combinan con un programa de rehabilitaci贸n.

 

En casos persistentes, algunos traumat贸logos utilizan terapias biol贸gicas como el plasma rico en plaquetas (PRP) o las infiltraciones con 谩cido hialur贸nico, aunque la evidencia sobre su eficacia contin煤a siendo variable y su indicaci贸n suele reservarse para pacientes que no responden al tratamiento conservador.

 

3. Recuperar la capacidad del tend贸n para soportar carga

El ejercicio terap茅utico constituye una herramienta importante dentro del tratamiento, pero no deber铆a considerarse la 煤nica intervenci贸n ni necesariamente la primera en todos los pacientes.

Su objetivo es mejorar la capacidad del tend贸n para tolerar las demandas de la vida diaria y del deporte mediante una progresi贸n adecuada de la carga.

 

Las estrategias m谩s utilizadas son:

-Contracciones isom茅tricas.

-Protocolo de Alfredson.

-Programas de Heavy Slow Resistance (HSR).

 

El programa elegido depender谩 de las caracter铆sticas de cada paciente, su nivel de dolor, su capacidad funcional y sus objetivos.

 

El protocolo de Alfredson

El protocolo de Alfredson es uno de los programas de ejercicios m谩s conocidos para el tratamiento de la tendinopat铆a cr贸nica del tend贸n de Aquiles, especialmente la tendinopat铆a de la porci贸n media del tend贸n (2-6 cm por encima de la inserci贸n en el calc谩neo).

Fue desarrollado por el ortopedista sueco H氓kan Alfredson a fines de la d茅cada de 1990 y fue uno de los primeros estudios que demostr贸 que un programa de ejercicios pod铆a mejorar significativamente el dolor y la funci贸n en personas con esta lesi贸n.

 

 

 

¿En qu茅 consiste?

El protocolo se basa en ejercicios exc茅ntricos, es decir, trabajar el m煤sculo mientras se alarga.

 

Ejercicio 1

Rodilla extendida (trabaja principalmente los gemelos)

Pararse sobre el borde de un escal贸n con ambos pies.

Elevarse usando ambos pies.

Levantar la pierna sana.

Descender lentamente solo con la pierna lesionada hasta que el tal贸n quede por debajo del escal贸n.

Volver a subir ayud谩ndose con ambas piernas.

 

Ejercicio 2

Rodilla flexionada (trabaja principalmente el s贸leo)

Se realiza exactamente igual, pero manteniendo la rodilla ligeramente flexionada durante todo el descenso.

 

¿Cu谩ntas repeticiones?

El protocolo original indica:

3 series de 15 repeticiones con rodilla extendida.

3 series de 15 repeticiones con rodilla flexionada.

Dos veces por d铆a.

Todos los d铆as.

Durante 12 semanas.

 

Protocolo Heavy Slow Resistance (HSR)

El Heavy Slow Resistance (HSR) es un programa de fortalecimiento progresivo que hoy se considera una de las mejores alternativas para tratar la tendinopat铆a del tend贸n de Aquiles. A diferencia del protocolo de Alfredson, no se centra solo en la fase exc茅ntrica, sino que trabaja todo el movimiento (subida y bajada) con cargas altas y movimientos lentos.

 

¿C贸mo se realiza?

Se utilizan principalmente dos ejercicios:

 

1. Elevaci贸n de talones con rodilla extendida

Trabaja principalmente los gemelos.

Subir en 3 segundos.

Mantener 1-2 segundos arriba.

Bajar en 3 segundos.

 

2. Elevaci贸n de talones con rodilla flexionada

Trabaja principalmente el s贸leo.

Se realiza con el mismo ritmo lento.

A medida que el dolor disminuye y aumenta la fuerza, se agrega peso con:

mochila con discos,

mancuernas,

barra,

m谩quina de prensa o m谩quina de gemelos.

 

Frecuencia:

3 veces por semana, dejando al menos un d铆a de descanso entre sesiones. Por 12 semanas

 

Conclusi贸n:

La experiencia cl铆nica muestra que los mejores resultados suelen obtenerse cuando se combinan diferentes estrategias terap茅uticas. El ejercicio progresivo es un componente importante del tratamiento, pero forma parte de un abordaje m谩s amplio que incluye la identificaci贸n y correcci贸n de los factores predisponentes, la optimizaci贸n de la biomec谩nica, el tratamiento de las alteraciones del sistema musculoesquel茅tico y, cuando est谩 indicado, el empleo de terapias complementarias para favorecer la reparaci贸n del tend贸n.

 

En definitiva, no se trata de elegir entre ejercicio, biomec谩nica o terapias complementarias, sino de integrar las herramientas disponibles seg煤n las necesidades de cada paciente. Este enfoque refleja tanto la evidencia disponible como la realidad de la pr谩ctica cl铆nica, donde distintos factores suelen contribuir al desarrollo y la recuperaci贸n de la tendinopat铆a del tend贸n de Aquiles.

¿Te mareas al levantarte?

 La hipotensi贸n ortost谩tica es una ca铆da de la presi贸n arterial que puede producirse cuando pasamos de estar acostados o sentados a ponernos de pie. En algunas personas se manifiesta como mareo, visi贸n borrosa, sensaci贸n de inestabilidad, debilidad e incluso, en casos m谩s marcados, p茅rdida del conocimiento.



¿Por qu茅 sucede?

Cuando nos ponemos de pie, la gravedad hace que una parte de la sangre se desplace hacia las piernas y el abdomen. Como consecuencia, durante unos segundos disminuye el retorno venoso, es decir, la cantidad de sangre que vuelve al coraz贸n. Esto reduce transitoriamente el llenado card铆aco y puede disminuir el volumen de sangre que el coraz贸n expulsa en cada latido, favoreciendo una ca铆da de la presi贸n arterial.

Nuestro organismo dispone de mecanismos autom谩ticos para evitar que esto ocurra. Los barorreceptores, ubicados principalmente en el seno carot铆deo y el arco a贸rtico, detectan r谩pidamente los cambios de presi贸n y desencadenan una respuesta del sistema nervioso aut贸nomo: aumenta la actividad simp谩tica, se incrementa la frecuencia y la contractilidad card铆aca y se produce vasoconstricci贸n. Todo esto contribuye a mantener la presi贸n arterial y garantizar que contin煤e llegando suficiente sangre al cerebro.

Sin embargo, esta adaptaci贸n no siempre es suficientemente r谩pida o eficaz. Por eso algunas personas experimentan mareos al levantarse bruscamente.

¿Por qu茅 puede ayudar mover los pies antes de levantarnos?

Una estrategia sencilla consiste en apoyar los pies y realizar movimientos de flexi贸n y extensi贸n de los tobillos antes de ponerse de pie.

Esta maniobra puede favorecer la adaptaci贸n al cambio postural a trav茅s de diferentes mecanismos que act煤an simult谩neamente.

1. La bomba venosa plantar

En la planta del pie existe una importante red venosa. Cuando apoyamos el pie, distribuimos el peso y generamos presi贸n sobre la planta, contribuimos a movilizar la sangre contenida en estas estructuras venosas hacia la circulaci贸n de retorno.

Por eso suele hablarse de la bomba venosa plantar.

Este mecanismo colabora con el retorno de la sangre desde los miembros inferiores hacia el coraz贸n.

2. La bomba muscular de la pantorrilla

Cuando hacemos movimientos de flexi贸n y extensi贸n del tobillo tambi茅n activamos los m煤sculos de la pierna, especialmente gemelos y s贸leo.

Al contraerse, estos m煤sculos comprimen las venas profundas que pasan entre ellos y ayudan a impulsar la sangre hacia arriba.

Las v谩lvulas venosas favorecen que este flujo se produzca en direcci贸n al coraz贸n y dificultan el retroceso de la sangre.

El mecanismo puede resumirse as铆:

Movimiento de pies y tobillos → contracci贸n muscular → compresi贸n de las venas → aumento del retorno venoso → mayor llenado card铆aco → mejor mantenimiento del gasto card铆aco y de la presi贸n arterial.

3. La informaci贸n sensorial que recibe el sistema nervioso

Pero existe otro aspecto interesante que va m谩s all谩 de la circulaci贸n.

Cuando apoyamos los pies y comenzamos a moverlos, activamos numerosos receptores sensoriales presentes en la piel, las articulaciones, los m煤sculos y los tendones.

Los mecanorreceptores plantares informan sobre el contacto y la presi贸n del pie contra el suelo. Los propioceptores de m煤sculos, tendones y articulaciones aportan informaci贸n sobre la posici贸n y el movimiento de los miembros inferiores.

Toda esta informaci贸n asciende hacia el sistema nervioso central y participa en la preparaci贸n del organismo para el cambio postural.

En otras palabras, antes de estar completamente de pie, el sistema nervioso ya est谩 recibiendo informaci贸n relacionada con el apoyo, el movimiento y la futura demanda postural.

Esto forma parte de los mecanismos neuromusculares y auton贸micos que colaboran en la adaptaci贸n al ortostatismo. La activaci贸n muscular y sensorial previa puede contribuir a preparar la respuesta cardiovascular necesaria para pasar a la posici贸n de pie.

Por eso no deber铆amos pensar 煤nicamente en la bomba venosa plantar. Al mover y apoyar los pies estamos combinando est铆mulos mec谩nicos, musculares y sensoriales.

4. El reflejo barorreceptor y el sistema nervioso aut贸nomo

Finalmente, cuando nos incorporamos entra en juego uno de los mecanismos fundamentales para mantener estable la presi贸n arterial: el reflejo barorreceptor.

Cuando disminuye transitoriamente el retorno venoso y la presi贸n arterial, los barorreceptores detectan ese cambio y el sistema nervioso aut贸nomo responde r谩pidamente.

Se produce:

  • aumento de la actividad simp谩tica;
  • vasoconstricci贸n perif茅rica;
  • aumento de la frecuencia card铆aca;
  • aumento de la contractilidad card铆aca;
  • mantenimiento del flujo sangu铆neo hacia 贸rganos fundamentales, especialmente el cerebro.

Todos estos mecanismos trabajan en conjunto.

Una estrategia sencilla antes de levantarnos

En personas que suelen experimentar mareos al ponerse de pie puede resultar 煤til evitar levantarse bruscamente.

Antes de incorporarse se pueden realizar durante 20 a 30 segundos movimientos repetidos de flexi贸n y extensi贸n de los tobillos, movilizar los pies, sentarse unos segundos con los pies apoyados y reci茅n despu茅s ponerse de pie.

De esta manera favorecemos:

Bomba venosa plantar + bomba muscular de la pantorrilla + estimulaci贸n sensorial y propioceptiva + adaptaci贸n del sistema nervioso aut贸nomo → mejor retorno venoso y mejor adaptaci贸n cardiovascular al ponerse de pie.

Esto no significa que mover los pies garantice que no se produzca hipotensi贸n ortost谩tica. Lo correcto es decir que puede contribuir a disminuir la ca铆da de presi贸n y, especialmente, los s铆ntomas asociados al cambio brusco de posici贸n.

Una acci贸n tan sencilla como mover y apoyar los pies antes de levantarnos muestra algo importante: mantener la presi贸n arterial al ponernos de pie no depende de un 煤nico mecanismo, sino de la integraci贸n entre el sistema cardiovascular, el sistema muscular y el sistema nervioso.

lunes, 13 de julio de 2026

Inmersi贸n en agua fr铆a


❄️La inmersi贸n en agua fr铆a produce vasoconstricci贸n y disminuye el metabolismo de los tejidos. Sus principales efectos son:

✅️Reducir el dolor muscular despu茅s del ejercicio.
✅️Disminuir la inflamaci贸n y el edema.*
✅️Mejorar la sensaci贸n de recuperaci贸n.
✅️Favorecer el rendimiento cuando hay poco tiempo entre entrenamientos o competencias.




*Aunque algunos estudios muestran reducci贸n del edema y del dolor, los metaan谩lisis indican que los marcadores sangu铆neos de inflamaci贸n (como IL-6 o PCR) no disminuyen de forma consistente. Es decir, el deportista suele sentirse mejor, pero eso no siempre se traduce en una reducci贸n medible de la inflamaci贸n sist茅mica.

⚠️ Pero no todo es beneficio: el uso frecuente de ba帽os de hielo inmediatamente despu茅s de entrenamientos de fuerza podr铆a disminuir algunas adaptaciones del m煤sculo, como la hipertrofia. Por eso, el momento y el objetivo de su utilizaci贸n son fundamentales.

♻️La recuperaci贸n ya forma parte del entrenamiento. Y deportistas de 茅lite como Haaland la utilizan como una herramienta m谩s para rendir al m谩ximo.

馃摎Referencias Bibliogr谩ficas
-Bleakley CM, McDonough SM, Gardner E, Baxter GD, Hopkins JT, Davison GW. Cold-water immersion (cryotherapy) for preventing and treating muscle soreness after exercise. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2022;(3):CD008262.
-Machado AF, Ferreira PH, Micheletti JK, et al. Can Water Temperature and Immersion Time Influence the Effect of Cold Water Immersion on Muscle Soreness? A Systematic Review and Meta-analysis. Sports Medicine. 2016;46(4):503-514.
-Bleakley CM, Davison GW. What is the biochemical and physiological rationale for using cold-water immersion in sports recovery? A systematic review. British Journal of Sports Medicine. 2010;44(3):179-187.
-Roberts LA, Raastad T, Markworth JF, et al. Post-exercise cold water immersion attenuates acute anabolic signalling and long-term adaptations in muscle to strength training. The Journal of Physiology. 2015;593(18):4285-4301.
-McCormack WP, Peake JM, et al. Recovery and Regeneration in Sport: Consensus Statement. British Journal of Sports Medicine.

viernes, 10 de julio de 2026

¿Qu茅 hace Erling Haaland para recuperarse y rendir al m谩ximo?

Adem谩s del entrenamiento, Haaland incorpora distintas estrategias de recuperaci贸n que hoy tambi茅n utilizan muchos deportistas de 茅lite.

馃敶 Fotobiomodulaci贸n con luz roja e infrarroja: utiliza longitudes de onda espec铆ficas que estimulan las mitocondrias, las estructuras encargadas de producir energ铆a dentro de las c茅lulas. La evidencia cient铆fica muestra que puede disminuir el dolor muscular, favorecer la reparaci贸n de los tejidos, reducir la inflamaci贸n y acelerar la recuperaci贸n entre entrenamientos. En algunos casos tambi茅n se observan peque帽as mejoras en el rendimiento.





馃 Ba帽os de inmersi贸n en agua fr铆a: consisten en permanecer entre 10 y 15 minutos en agua a unos 10-15 °C. El fr铆o ayuda a disminuir el dolor muscular de aparici贸n tard铆a (DOMS), reduce la inflamaci贸n y el edema, y mejora la sensaci贸n de recuperaci贸n, especialmente cuando hay poco tiempo entre entrenamientos o competencias. Sin embargo, su uso sistem谩tico inmediatamente despu茅s de entrenamientos de fuerza podr铆a disminuir parte de las adaptaciones musculares relacionadas con la hipertrofia.


馃 C谩mara hiperb谩rica: aumenta la presi贸n ambiental mientras se respira ox铆geno, lo que incrementa la cantidad de ox铆geno disuelto en la sangre y mejora su llegada a los tejidos. Tiene indicaciones m茅dicas bien establecidas y puede ser 煤til para algunas lesiones espec铆ficas, aunque la evidencia no demuestra que mejore de manera significativa el rendimiento de deportistas sanos.


¿Alcanza con hacer todo esto?

No. Estas herramientas pueden aportar un beneficio, pero relativamente peque帽o y siempre como complemento. Las variables que m谩s influyen en la recuperaci贸n y el rendimiento siguen siendo las de siempre: un entrenamiento bien planificado, una alimentaci贸n adecuada, dormir lo suficiente y una buena gesti贸n del estr茅s. Sobre esa base s贸lida, estrategias como la luz roja, los ba帽os de hielo o la c谩mara hiperb谩rica pueden sumar, pero no reemplazan los pilares fundamentales del rendimiento deportivo.





viernes, 12 de junio de 2026

La coordinaci贸n tambi茅n se entrena


Cuando somos chicos, cada vez que corremos, saltamos, trepamos, andamos en bicicleta o jugamos, el cerebro va creando millones de conexiones neuronales.

Es como si fuera construyendo caminos por donde circula la informaci贸n que nos permite movernos de manera eficiente. En esos caminos quedan "grabados" patrones fundamentales como caminar, correr, mantener el equilibrio, reaccionar ante un obst谩culo o coordinar brazos y piernas.



Con el tiempo, esos caminos se transforman en una especie de software que ejecutamos cada vez que necesitamos movernos, mantener el equilibrio, reaccionar o realizar una tarea motora. Son programas que el cerebro fue aprendiendo y perfeccionando a lo largo de los a帽os.

Pero a medida que pasan los a帽os ocurren dos fen贸menos importantes.

Por un lado, solemos movernos menos. Pasamos m谩s tiempo sentados, utilizamos m谩s pantallas y dejamos de realizar muchos movimientos variados que antes formaban parte de nuestra vida cotidiana.

Y por otro lado, el propio sistema nervioso envejece. La velocidad de conducci贸n nerviosa disminuye, los reflejos se vuelven m谩s lentos, se pierde masa muscular, disminuye la sensibilidad de algunos receptores y el cerebro recibe menos informaci贸n de calidad sobre el cuerpo y el entorno.

Por eso me gusta utilizar una met谩fora.

Esos caminos neuronales que construimos durante la infancia empiezan a llenarse de pasto.

Algunos se usan cada vez menos y otros se vuelven m谩s lentos de recorrer. No desaparecen, pero se debilitan progresivamente.

Entonces comienzan a aparecer movimientos m谩s torpes, menor velocidad de reacci贸n, peor equilibrio, m谩s dificultad para aprender movimientos nuevos y un mayor riesgo de ca铆das.

La buena noticia es que el cerebro conserva capacidad de adaptaci贸n durante toda la vida.

Por eso es tan importante seguir movi茅ndonos, jugar, desafiar al cuerpo y realizar actividades que obliguen al cerebro a integrar movimiento, equilibrio, atenci贸n y coordinaci贸n.

馃摫 Menos pantallas.

馃じ M谩s movimiento.

Porque la coordinaci贸n no se conserva sola.

馃憠 Se usa o se pierde.

✅ Prob谩 este ejercicio simple de coordinaci贸n

1️⃣ Con la mano derecha toc谩 tu oreja izquierda y con la mano izquierda toc谩 tu nariz.

2️⃣ Luego cambi谩 r谩pidamente: mano izquierda a la oreja derecha y mano derecha a la nariz.

3️⃣ Altern谩 una posici贸n y otra cada vez m谩s r谩pido.

Parece sencillo, pero obliga al cerebro a integrar ambos hemisferios, mejora la coordinaci贸n, la atenci贸n, la velocidad de procesamiento y la conciencia corporal.

馃搶 La coordinaci贸n no depende solamente de los m煤sculos. Depende del cerebro. Y el cerebro se mantiene joven cuando lo desafiamos a moverse